¿Mujeres o Guerreras?

Pocas son la veces en las que una persona se sienta a hacer un listado de los roles que desempeña la mujer en su día a día; tal vez son las ocupaciones o el reloj marcando que ya es tarde para continuar la jornada y encargarse de otra de las tantas actividades que componen su agenda los que hacen que el verdadero reto que representa ser mujer pase inadvertido para muchos, incluso para sí misma.

Sus roles de hija, de hermana, de tía, de madre, de abuela, de empleada o empleadora, de amiga, de estudiante, de pareja, de ama de casa y de mujer (entre otros), requieren de especial compromiso para que la vida de muchos continúe sin contratiempos; no obstante la sociedad y sus medios de consumo la enmarcan en una carrera maratónica en la que para ser femenina, atractiva y por qué no, un buen prospecto para un hombre, tiene que castigarse con dietas o visitas al cirujano, con extensiones de pelo, pestañas y uñas, que en lo sucesivo tienen consecuencias muy negativas, deben hacer que su pelo esté muy bien peinado y que su color si no es el natural esté a punto, así mismo cobra especial importancia el maquillaje y su forma de vestir; un sin fin de puntos a chequear en una lista mental que hace parte de su imagen en los días más importantes y hasta de los días normales para la mujer.

Si usted hace un alto en el camino para pensar la mujer que es, o la que tiene a su lado, no se piense ni la piense por los errores que como ser humano puede tener, ni por qué se demora para estar lista, tampoco porque no cumple un par de puntos de los que la sociedad ha puesto en la receta de la mujer perfecta; piénsese o piénsela como una guerrera, como esa mujer que a pesar de todo lucha con todas sus fuerzas, como esa mujer que toma el valor necesario para salir adelante y sacar adelante a los suyos, como la mujer que sin importar cuán triste, acomplejada, abrumada o deprimida se siente por los problemas que el destino le ha puesto en su mesa, se recupera rápidamente y continúa su vida; esa guerrera que es usted o esa que tiene a su lado no merece más que un beso, un abrazo, un gracias oportuno o un te comprendo cuándo los días no le están saliendo tan bien. No es necesario ser o tener una modelo de pasarela para sentirse y hacer sentir a una mujer como un ser incomparable y valioso, cuyo papel es primordial en la sociedad, solo basta con reconocer en ella una luchadora, una verdadera guerrera de la vida.

Inspirada hoy en la mujer inicio esta columna, en la que con ilusión espero poder escribir artículos que lleguen a tiempo a los lectores para cambiar o crecer personal y profesionalmente.

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